A lo largo de mi vida he notado que muchos venezolanos entienden por ser astuto, así como "hábil para los negocios", a quien defrauda o elude una responsabilidad o compromiso para salirse con la suya. Muchos suelen llamar a este tipo de comportamiento "viveza criolla", en donde, mediante zafarse de una norma o deber (no pagar un servicio, por ejemplo), se ve como una muestra de astucia.
No obstante, para muchos de los venezolanos, aprovechar situaciones que en otros países serían mal vistas, solo para sobrevivir o salir adelante en medio de una constante desigualdad, resulta una conducta aceptable e, incluso, admirable. Hay que recordar que, mientras más pobreza, mayor es la corrupción, ya que la gente olvida cuestiones como la ética o la moral para "rebuscarse" y ganarse la vida. ¿Hasta qué punto esto puede considerarse válido?
Pero incluso antes de esta crisis, ya era "normal" en nuestra sociedad aplaudir al pila: hombre, mujer o niño que que es inteligente o bien se saliera con la suya mediante trampas o saltándose reglas/normas. Esta conducta ha calado tanto en nuestra cultura que, incluso, a un compatriota inmigrante se indigna cuando en otro país se le penaliza por conductas ilegales o que, si bien no lo son, son mal vistas.
¿Cuántas veces hemos escuchado a alguien (un familiar, amigo, conocido) contar con gran prosa e ímpetu una historia que implicó salirse con la suya sin ser descubierto, como si fuese una gran hazaña? Y lo peor es que los oyentes suelen admirar y replicar con orgullo la historia de cómo su tío, su amigo o quien sea fue "pila" al saltarse alguna ley/norma, defraudar, engañar, etc. Por el contrario, si entre los oyentes hubiese alguien que no apoyara dicha conducta, se le tilda de gafo, ya que es bien visto —y forma parte del humor social— "ser pila".
Pienso que, si bien esta conducta no tiene un único origen, converge muy bien con el béisbol. Sí, leíste bien: béisbol. El deporte favorito de los venezolanos y del Caribe en general. Me refiero específicamente a cuando un jugador (incluso dos o tres) roba una base sin ser puesto out y, por lo tanto, busca anotar una carrera, el hecho de que el corredor se "robe" la base mientras el lanzador está distraído haciendo otra cosa, dicha "astucia" se extrapola a otros aspectos de la sociedad. Es decir, así como en este deporte es válido y bien visto "robarse" (escapársele al contrincante) mientras se está en una posición de desventaja para luego ganar y así lograr el objetivo, para la gran mayoría dicha táctica es igual de bien vista en otros aspectos de la vida que no son un juego.
Claro, este artículo no va de que, gracias a una táctica empleada en el béisbol, los venezolanos en promedio son excelentes para "robar", no. Lo que quiero decir es que en nuestra cultura caribeña, zafarse o aprovecharse de la distracción de alguien más para lograr un objetivo personal es bien visto, y esto es alimentado (entre otras cosas) gracias a la pasión por el béisbol. La culpa no es de este deporte, la culpa no es de los beisbolistas; es una cuestión casi fáctica que se da, en parte, debido a que muchos venezolanos no separan lo que ven en las pantallas del día a día, pero eso es tema para otro artículo.
Por otro lado, están los negocios, y estos no escapan de la viveza criolla, ya que una negociación exitosa se da cuando las partes involucradas obtienen un beneficio (claro, cediendo algo a cambio), un ganar-ganar o, en algunos casos, una parte gana más que la otra debido a que, desde un inicio, se hallaba en una posición más ventajosa. Sin embargo, para el venezolano promedio esto suele ser ignorado; de nuevo, se ve como un buen negociador (pila para los negocios) a quien embauca a otro cuando se trata de algún acuerdo comercial, contrato o arreglo.
En nuestra sociedad, no es común ver a un comerciante o persona de negocios que sea capaz de poner sobre la mesa un acuerdo que beneficie por igual a ambas partes, lo que implica, en muchos casos, renunciar a márgenes de beneficios más altos en el corto plazo para asegurar una estabilidad financiera a largo plazo. Por supuesto, esta conducta suele ser alimentada por la incertidumbre económica en la que vivimos los venezolanos, pero no se puede ganar sin primero renunciar a algo. Siempre hay espacio para una negociación en la que las partes involucradas puedan beneficiarse, aun cuando el beneficio sea poco. Cuestión que no suele darse con mucha frecuencia en nuestra sociedad debido a la conducta habitual de querer evadir alguna responsabilidad (aprovechándose de los demás) y, aun así, ganar; es decir, ser un "vivo".

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