Muchos de nosotros pensábamos que la guerra cultural (el debate que hay entre la ideología progresista woke versus la ideología conversadora) estaba desescalando tras el último gran fracaso en taquilla de la agenda woke de Disney con Blanca Nieves; un filme que ni siquiera pudo recuperar lo invertido.
El creciente rechazo que ha generado la inclusión forzada de la agenda woke, cuya principal receta ha sido cambiarle la raza, género u orientación sexual a personajes que históricamente —debido a la ubicación geográfica en la que se desarrollan— fueron de una raza o cultura, por lo menos a mí, me hizo pensar en que veríamos al menos una disminución de este modelo. Después de todo, parece el camino lógico al ver las pérdidas millonarias que generó inclinarse demasiado hacia la agenda woke para estas compañías en los últimos años.
No obstante, en la industria del entretenimiento aún persiste el deseo de sustituir forzosamente a personajes principalmente blancos y/o heterosexuales por las minorías que hoy "defienden" estas compañías, sin importar como afecte -y vaya que sí afecta- a la historia, así como sus ingresos. Todo con el pretexto de la inclusión y cero discriminación, ya que excluir a actores con enanismo por actores de estatura normal para interpretar a los enanitos en Blanca Nieves, no se considera discriminación y falta de inclusión (nótese el sarcasmo).
Pero el más reciente caso y que mejor explica la incongruencia de esto, fue la elección de un actor negro para interpretar al personaje de Severus Snape en la nueva serie de Harry Potter a estrenarse en 2026-2027. Este intento de inclusión forzada ha sido uno de los más criticados, debido a que no se trata de un cambio menor, sino de una táctica para quedar bien con una minoría en occidente, la cual cambia al personaje principal para siempre y, por ende, la historia. En los libros, Snape es representado como un hombre de piel cetrina/pálida, delgado, con dientes amarillentos y nariz aguileña, pelo lacio y grasiento, lo que encaja perfecto con su personalidad y apariencia fría, enfermiza y descuidada.
Otro cambio con respecto a las películas (pero no a los libros), fue el de la elección de la actriz que interpretará a la nueva Hermione, puesto que no se parece en físico a la actriz que ya dio vida al personaje: Enma Watson, ya que se trata de una niña de tez morena clara, llamada Arabella Stanton. Si bien en los libros, Hermione es descrita como una chica morena (de pelo castaño para los ingleses) con dientes frontales prominentes, nunca se especificó que fuese rubia o pelirroja, así que la elección de una actriz de piel morena, encaja bien con el personaje, siendo bien recibida por los fans.
Si querían incluir más diversidad de razas entre los personajes de la franquicia, bien pudieron haber puesto a Snape como un asiático, no se aleja tanto de la descripción del personaje y no hubiese generado las criticas que generó el haber escogido un actor afro-inglés. Incluso, pudieron haber aplicado la misma táctica con la profesora McGonagall, Hagrid, Neville Longbottom, "Ojo Loco" Moody, Cedric Diggory, etc., pero no con el personaje más pálido de la historia.
Otro extenso ejemplo que además es una prueba de que no se trata de inclusión, sino de exclusión, ha sido precisamente como en Hollywood han excluido a actores y actrices pelirrojos que bien podrían interpretar perfectamente a personajes que son de esa raza. Por ejemplo, Mary Jane, la novia de Peter Parker-Spiderman, que en el UCM pasó a ser interpretada por una actriz morena, siendo el personaje una adolescente pelirroja; así como el caso de Starfire de los Jóvenes Titanes, una heroína de piel naranja y cabello rojo, la cual para la adaptación live-action de Netflix, escogieron a una actriz africana, y para Anita Radcliffe de 101 Dálmatas, en vez de escoger a una actriz blanca de cabello rubio rojizo como es descrita en la historia, escogieron a una actriz afro-inglesa para interpretarla.
Pero el caso que quizás escandalizó tanto como la Blanca Nieves morena, fue el de La Sirenita de 2023 con la Ariel afroamericana. Otra inclusión forzada que implicó excluir de nuevo a los pelirrojos. Cambios que afectan toda la historia. La discriminación y exclusión hacia los personajes y actores pelirrojos por parte de la industria es evidente, pero cuando los progresistas excluyen y discriminan a otras minorías, ahí si ya no se trata de discriminación, para nada. Según ellos (los defensores de la agenda woke), los "fascistas de la ultraderecha" son los que discriminan —obviamente ignoran el hecho de que el fascismo provino del socialismo, es decir, la izquierda— e incluir a una minoría es igual a excluir a otra. En fin, la hipocresía.



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