Muchos de nosotros pensábamos que la guerra cultural (el debate que hay entre la ideología progresista woke versus la ideología conversadora) estaba desescalando tras el último gran fracaso en taquilla de la agenda woke de Disney con Blanca Nieves; un filme que ni siquiera pudo recuperar lo invertido. El creciente rechazo que ha generado la inclusión forzada de la agenda woke , cuya principal receta ha sido cambiarle la raza, género u orientación sexual a personajes que históricamente —debido a la ubicación geográfica en la que se desarrollan— fueron de una raza o cultura, por lo menos a mí, me hizo pensar en que veríamos al menos una disminución de este modelo. Después de todo, parece el camino lógico al ver las pérdidas millonarias que generó inclinarse demasiado hacia la agenda woke para estas compañías en los últimos años. No obstante, en la industria del entretenimiento aún persiste el deseo de sustituir forzosamente a personajes princ...
Un blog sobre gestión empresarial, temas económicos y sociales